viernes, 23 de septiembre de 2011

Contra los molinos!

No estás solo en tu búsqueda y no sos el único que lucha día a día para encontrarse, para encontrar algo que le diga que vale la pena el esfuerzo.

Luchá. Nunca pierdas la esperanza. O lo que sea que pienses que es lo último que podés perder (la sonrisa en mi caso, la verdadera).
Siempre hay algo o alguien que está en el momento justo con "la ayuda" (o cómo te guste llamarla) adecuada (que seguramente vos la sientas como una molestia, una prolongación del sufrimiento, o lo que sea), pero que te hace sacar fuerzas de no sé donde para ponerte de pie e intentarlo una y millares de veces más.
Podés perder todo (como yo lo perdí), pero te puedo asegurar que los ideales, los sueños, los valores, los sentimientos reales, la esperanza (aunque a veces tengas la seguridad de que no hay salida)... Todo eso que te hace VOS, ser único e irrepetible... Eso... Eso no lo perdés nunca.
No puedo decirte para qué estamos en esta vida porque ni yo misma lo sé, ni lo entiendo... Pero sé... No... Pero siento que algo me aferra, algo no me permite abandonar la lucha, algo me grita, algo me quema desde adentro para que siga.
Y lo voy a hacer... Voy a seguir sonriendo, voy a ser feliz (de a ratos), voy a continuar buscándome y buscando, voy a pedir que me levanten cuando yo sola no pueda, voy a rodearme de la gente que amo, que me da paz, que me hace reír, que la pelea (como yo, como vos)...
Voy a VIVIR.
Vamos! De pie! A la batalla!
Dame la mano...
Caminemos con los otros guerreros (hermanos) que luchan a nuestro lado y que seguramente también necesiten que alguna vez vos los auxilies, así sea con una palabra, una sonrisa, un té caliente para prevenir un resfrío, una noche de cine, una tarde de mate, un chupetín bajo la lluvia, lo que sea...
No te rindas...
Dame la mano...
Caminemos juntos...

Ro
2007

viernes, 9 de septiembre de 2011

Detrás de las sonrisas

La curiosidad innata de nuestro género nos empuja a explorar, a descubrir. A veces nos preguntamos qué ocultan ciertas cosas. Corremos una cortina y espiamos. Abrimos una puerta y vemos. Escalamos una montaña y contemplamos. Seguimos el arco iris e imaginamos. Todo lo hacemos en nuestro afán de conocer aquello que ignoramos.
Pero, ¿alguna vez te preguntaste qué hay detrás de las sonrisas? Seguramente no. Yo no lo hacía. Hasta que comprendí que las sonrisas pueden ser mucho más que una simple expresión de alegría. En ocasiones son sólo eso, entonces son contagiosas, dan fuerza e iluminan los rostros de quienes las enseñan y de quienes las observan.
Pero a veces son eficientes máscaras que esconden una variada gama de sentimientos.
Detrás de las sonrisas puede haber ironía, burla, malas intenciones, malos pensamientos, nerviosismo, incomodidad, ansiedad, temor. Hay que saber mirar.
Detrás de las sonrisas también puede encerrarse la tristeza; una leve angustia sin motivo o un dolor que desgarra el alma como un terremoto abre la tierra.
Por eso es importante que, sin dejar de disfrutar la hermosura de una sonrisa, aprendamos a ver a través de ella…
Porque detrás de las sonrisas, alguien te puede estar necesitando.
Ro
 19·01·2007